BIENVENIDOS A MIS REFLEXIONES VAMPIRICAS

martes, 26 de diciembre de 2006

Encuentro: Jorge Luis Borges.vs Heinrich Heine


Jorge Luis Borges
Antelación del amor

Ni la intimidad de tu frente clara como una fiesta ni la privanza de tu cuerpo,aún misterioso y tácito y de niña,ni la sucesión de tu vida situándose en palabras o acallamiento serán favor tan persuasivo de ideas como el mirar tu sueño implicado en la vigilia de mis ávidos brazos.
Virgen milagrosamente otra vez por la virtud absolutoria del sueño,quieta y resplandeciente como una dicha en la selección del recuerdo,me darás esa orilla de tu vida que tú misma no tienes,
Arrojado a la quietud divisaré esa playa última de tu ser y te veré por vez primera quizás como Dios ha de verte,desbaratada la ficción del Tiempo sin el amor, sin mí.

Los justos

Un hombre que cultiva su jardín, como quería Voltaire.El que agradece que en la tierra haya música.El que descubre con placer una etimología.Dos empleados que en un café del Sur juegan un silencioso ajedrez.El ceramista que premedita un color y una forma.El tipógrafo que compone bien esta página, que tal vez no le agrada.Una mujer y un hombre que leen los tercetos finales de cierto canto.El que acaricia a un animal dormido.El que justifica o quiere justificar un mal que le han hecho.El que agradece que en la tierra haya Stevenson.El que prefiere que los otros tengan razón.Esas personas, que se ignoran, están salvando el mundo.

El enamorado

Lunas, marfiles, instrumentos, rosas,lámparas y la línea de Durero,las nueve cifras y el cambiante cero,debo fingir que existen esas cosas.
Debo fingir que en el pasado fueron Persépolis y Roma y que una arena sutil midió la suerte de la almena que los siglos de hierro deshicieron.
Debo fingir las armas y la pira de la epopeya y los pesados mares que roen de la tierra los pilares.
Debo fingir que hay otros. Es mentira.Sólo tú eres. Tú, mi desventura y mi ventura, inagotable y pura.

El sueño.

Si el sueño fuera (como dicen) una tregua, un puro reposo de la mente,¿por qué, si te despiertan bruscamente,sientes que te han robado una fortuna?
¿Por qué es tan triste madrugar? La hora nos despoja de un don inconcebible,tan íntimo que sólo es traducible en un sopor que la vigilia dora
de sueños, que bien pueden ser reflejos truncos de los tesoros de la sombra,de un orbe intemporal que no se nombra
y que el día deforma en sus espejos.¿Quién serás esta noche en el oscuro sueño, del otro lado de su muro?

Los Borges.

Nada o muy poco sé de mis mayores portugueses, los Borges: vaga gente que prosigue en mi carne, oscuramente,sus hábitos, rigores y temores.
Tenues como si nunca hubieran sido y ajenos a los trámites del arte,indescifrablemente forman parte del tiempo, de la tierra y del olvido.
Mejor así. Cumplida la faena,son Portugal, son la famosa gente que forzó las murallas del Oriente
y se dio al mar y al otro mar de arena.Son el rey que en el místico desierto se perdió y el que jura que no ha muerto.

Heinrich Heine

La desconocida.

Sé que a los jardines regios de las Tullerías va todas las tardes la hermosa rubia, que es mi dulce imán,y que bajo sus frondosos castaños la he de encontrar.La acompañan dos odiosas damas de madura edad.¿Son sus tías? ¿son dragones con femenino disfraz?Las dos dueñas bigotudas horrible miedo me dan,y aun mi corazón inquieto más miedo me hace pasar;y así, cuando en los jardines me cruzo con mi beldad,ni el más mínimo requiebro me decido a pronunciar,y apenas en mis pupilas arde el interior volcán.Hoy he sabido su nombre por pura casualidad;se llama Laura, lo mismo que la hermosa provenzal,por el excelso poeta amada con loco afán.¡Se llama Laura!, ¡Qué dicha!me encuentro en el caso igual que el Petrarca, cuando ansioso consagraba a su deidad de sonetos y canciones inagotable raudal.¡Se llama Laura! y lo mismo que Petrarca, he de gozarla platónica delicia,la pura felicidad de embriagarme en la dulzura de su nombre celestial.Al fin y al cabo, Petrarcano consiguió nada más.

La fortuna

Ah, señora Fortuna! inútilmente desdeñosa te muestras. Tus favores conquistaré con ánimo valiente como todos los bravos luchadores.En la reñida lid caerás domada;ya forjo el yugo al que serás uncida;pero al verte a mis plantas desarmada,siento en el corazón mortal herida.La roja sangre brota en largo río y el dulce soplo del vital aliento…y cuando el triunfo que anhelé, ya es mío,ceder mis fuerzas y morir me siento.

Primavera

La corriente resbala brilladora;cuán vivo es el amor en Primavera!Teje fresca guirnalda la pastora y sonríe sentada en la ribera.
Las flores dan al viento su ambrosía;¡cuán vivo en Primavera es el amor!-«¿A quién esta guirnalda yo daría?»¿dice la hermosa llena de rubor?
Un caballero pasa galopando;la saluda con júbilo al pasar.La bella lo contempla palpitando,y una pluma a lo lejos ve ondular.
Arroja al río las brillantes flores,y prorrumpe en un llanto agobiador.¡Cómo cantan los tiernos ruiseñores!¡cuán vivo en Primavera es el amor!

Una mujer

Se amaban con frenética pasión;ella era una ramera; él un ladrón;cuando él fraguaba alguna fechoría,se echaba ella en la cama, y se reía.
Pasaba el día en huelga y sin afán,y la noche en los brazos del galán;cuando se lo llevó la policía,del balcón lo miraba, y se reía.
Él, de la cárcel, le mandó decir que no podía sin su amor vivir;a un lado y otro lado ella movía la cabeza fisgona, y se reía.
A las seis lo colgaron; al sonar las siete, lo llevaron a enterrar;cuando daban las ocho el mismo día,ella se emborrachaba, y se reía.

Un astro caído

Era un astro, y tan fúlgido brillaba que a fuerza de brillar cayó del cielo.¿Qué es el amor, oh niña, me preguntas?Astro caído en un montón de estiércol.
Como roñoso can, muerto y corrupto,de podredumbre hedionda está cubierto;el gallo canta; gruñe y en el fango su lascivia feroz revuelca el cerdo.
Caiga yo en el jardín, donde las flores me aguardan ya con impaciente anhelo;y encuentre allí, como anhelante imploro,pulcra la muerte y perfumado el féretro
.

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